La Ley 4/2005, de 18 de febrero para la Igualdad de Mujeres y Hombres, establece en su artículo 36 que “Las administraciones públicas vascas, en el ámbito de sus competencias, han de promover las condiciones para que la igualdad de oportunidades y trato de mujeres y hombres sea real y efectiva, tanto en las condiciones de acceso al trabajo por cuenta propia o ajena como en las condiciones de trabajo, formación, promoción, retribución y extinción del contrato”.

Además, en su artículo 42 establece que “la Administración de la Comunidad Autónoma, en la negociación colectiva con su personal, ha de plantear medidas para promover la igualdad de mujeres y hombres en el ámbito del empleo público. Así mismo, ha de fomentar el diálogo entre los interlocutores sociales a fin de que en la negociación colectiva referida al sector privado se incorporen también este tipo de medidas, en especial las dirigidas a eliminar la discriminación retributiva”.

Pese al notable avance alcanzado en las últimas décadas, las desigualdades entre mujeres y hombres siguen estando vigentes en nuestra sociedad. En el año 2019, la brecha salarial según la ganancia media anual por persona trabajadora en la CAE es del 19,5% (Datos INE. Encuesta de Estructura Salarial 2019)  y en el año 2016 rondaba el 24,4%, lo que supone una reducción de 5 puntos porcentuales. Concretamente, las mujeres perciben 26.197,62 € de media al año mientras que los hombres reciben 32.529,17 €. La brecha salarial por hora normal de trabajo en la CAE en 2016 se situó en 14,3% y, de acuerdo con los datos de 2019, actualmente rondaría el 9,5% lo que significa que se ha reducido 4,8 puntos porcentuales. El precio hora de las mujeres ronda los 18,46 € mientras que el de los hombres es de 20,4 €.

Si se analiza la ganancia por hora, tal y como lo hace la Unión Europea, la brecha salarial ha descendido del 17,6% en 2009 al 14,3% en 2016.

En cualquier caso, ya sea medida como ganancia media anual o como ganancia por hora, la existencia de esta brecha salarial entre mujeres y hombres es un problema complejo, de carácter estructural, que tiene su origen en múltiples causas y que, por tanto, requiere de la aplicación de medidas de toda naturaleza, que aborden de forma multidimensional los diversos factores que intervienen, y que precisa contar con la implicación y compromiso de todos los agentes concernidos y del conjunto de la sociedad.

Por otro lado, la negociación colectiva es el marco desde donde pueden implantarse medidas desde una perspectiva de género que produzcan un mayor impacto sobre la reducción de la brecha salarial y otras discriminaciones por razón de sexo, basadas en el establecimiento de sistemas retributivos transparentes, clasificaciones de puestos y categorías profesionales, valoración de puestos de trabajo, etc., así como en la implantación de planes para la igualdad que contemplen medidas para promover la igualdad retributiva.

Por su parte, los convenios colectivos, como fuente de regulación del mercado de trabajo, son un instrumento imprescindible para la incorporación de medidas eficaces y adecuadas para el fomento de la igualdad real entre mujeres y hombres y para el desarrollo de la normativa vigente en esta materia y por lo tanto para la reducción de la brecha salarial.

Dentro de su Programa de Gobierno para la XII Legislatura, el Ejecutivo Vasco incluye el compromiso de impulsar la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, dentro de la cual cobra especial importancia la desigualdad en el ámbito laboral, considerando que es uno de los factores que reproduce y perpetúa la desigualdad de género en nuestra sociedad y, por tanto, es nuestra responsabilidad contribuir a su eliminación.

El camino que queda por recorrer para una efectiva equiparación en salarios, derechos y conciliación entre hombres y mujeres, aún se presenta largo. ​Pero una sociedad que se quiere mirar al espejo como cohesionada e igualitaria debe seguir dando pasos para acotar y terminar con todos los espacios en los que se permite de hecho una discriminación y que conduce a las mujeres a acceder a empleos de menor valor, de menor sueldo y de menor seguridad.

Por eso, además de la sensibilización social contra la brecha salarial, desde el Departamento de Trabajo y Empleo empezamos ya a poner en marcha nuevos planes de formación de mujeres en sectores masculinizados, a fomentar su participación en órganos de dirección de las empresas, a revisar los convenios desde la perspectiva de género y a extender la inspección del cumplimiento de los planes de igualdad.

Es en ese camino en el que se enmarcan estas jornadas formativas y divulgativas, que pretenden ser un instrumento útil, junto con otras herramientas, que ayuden a lograr el objetivo perseguido por toda la ciudadanía vasca.